martes, 11 de junio de 2013

La ventana empañada



Sigo encadenado a una monotonía religiosa, caminando a lado de una sombra extraña, viendo mis rostro cada vez más serio y silencioso.
Estar acá es como estar detrás de una ventana una tarde lluviosa, deseando ser el agua que lame los cristales tratando de limpiar la tristeza untada en mi rostro.
Me persigue el amargo, ardiente y estúpido aroma de la ausencia de todo lo que esta afuera de esta habitación tan estrecha.
Ataviado con colores melancólicos trato de pintar sonrisas en la ventana empañada pero me invade el asco y termino derramando cólicos sobre mi colchón.
Sigo estando detrás del cristal, contando gotas de agua, tratando de cortar los grilletes (invisibles) que me enganchan a esta habitación.

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